BLOG DE LITERATURA: DULCE ADICCIÓN DE MI VIDA

Hija de Sion

Escrito por tatianabcn 23-08-2016 en Poesía. Comentarios (0)

Cuando la herida es palpitante, el dolor se hace presente escarbando hasta los huesos. Descubrirse así que una hija de Sion, solo pertenece a Sion. Mis pies pueden llevarme, pero no ando con los pies...

La cosa más dulce

Escrito por tatianabcn 22-08-2016 en Poesía. Comentarios (0)

Estirpe mía, tu pelo de algodón rosa merece una caricia tierna

Cuando chiquita destilabas miel en tu mirada tibia tangible como dos perlas de dulce de leche. Eras la cosa más dulce, la niña de mis ojos de azucena. Tú pelo creció blanco como tu piel clara, después dorado y de tirabuzones lleno como los querubines que flotan.

No quiero ser cursi cuando te aprieto contra mi pecho, tus manitas me agarran y con ternura rozan mis párpados sonriendo todo el esplendor de tu amor por los poros.

Niña eres libre como las nubes de fresa de esta mañana de azúcar, tu, que revuelves todos los rincones de este corazón vivo con tu presencia inocente.

Ingenuidad mía, miembro mío, corazón de papel crepe y pétalos de rosa. En tu cuna mecedora te abrigaré con tu mantita de lana, la que es tu compañera en el desvelo del amanecer.

Has de crecer dulce ángel dormido, allá adonde vayas yo estaré contigo, para protegerte del invierno frío con la piel de mi abrigo y mis horas más tiernas contigo.

Con devoción,

Tu mamá.


Las palabras que nunca nos dijimos

Escrito por tatianabcn 22-08-2016 en Poesía. Comentarios (0)

Forma parte de una serie de dos poemas para un libro ("Abuelo, no me dejes morir sola y abandonada") Este libro lo ha escrito Talia, sí, Talita, una de las mejores escritoras de este país no reconocida. Hay que ver cuanto talento en la sombra, verdad?? Ella me pidió porque cree que yo destacaré, jajajaja, eso espero y creo! Me pidió que escribiera esos versos. Antes de empezar hice mis oraciones de protección para que estas cosas nunca afecten a mi vida personal y creo que fui escuchada, así que con libertad y tranquilidad escribí esta carta:


Hija de mi pecho deslechado

Hija de mi regazo abultado y vacío

Hoy he decidido darme la palabra y hacértela llegar en una oración tal vez agitada si no quebrada

Ayer mismo te llevaron los lares, tal vez los hades que vertiginosamente ocupan esta casa, una casa de suelo falta y de techo escasa. La casa tuya pequeña mariposa, la casa por donde jugabas sola porque mama ausentaba absorta en un mundo de adicciones del alma.

No te alarmes, no te asustes, no me llames: mami, mami, mami… como un fantasma de cal y arena. Tú avanza, avanza en las sombras que tú mami también se está consumiendo y a tu encuentro está volando.

Arrepentida estoy porque jugué contigo como tú juegas con tus muñecas  huecas. Porque no te bañaba, ni te cambiada la ropa, ni tampoco te acompañaba en mis horas muertas. Porque te abandoné por un mundo trágico de drogas y siniestras cosas, cuando tenía que educarte la boca, amarte con lealtad sincera y verdadera como tú me amaste hasta tu última hora.

Desdichada soy y maldito este mi cuerpo que me traiciona recordándome quizás, vientre mío, la historia de tu derrota.

Cuando enfermaste yo estaba ciega y no quise tampoco entonces acercarme a tu cuarto de princesa durmiente. Cuando preguntabas por mí tampoco entonces te oí, ni de lejos ni de cerca quise consolarte terca.

Perdóname, perdóname, que tu madre soy aunque desvalida y sin fuerzas, aunque moribunda y maloliente. Soy tu madre!! Respétame, eso, respétame y no, no contestes amargas cosas porque así me hundes el cráneo hasta la boca  por la atrocidad del desprecio a una niña buena que tan solo vino para salvarme de mi misma.

Pronto estaré a tu lado, hija amada, porque eso es lo que deseas, con tu permiso séllame los ojos tormentosos en esta noche blanca.

Estas son las palabras que nunca nos dijimos, que hoy a ti te acerco tierna amada deslechada.

Att:

Tatiana Ortiz


Pañuelos blancos

Escrito por tatianabcn 21-08-2016 en Poesía. Comentarios (0)

Los pañuelos blancos se agitan furiosamente en el aire

Cuando recuerdo a mi amada desdibujado su cabello por la sangre de su semblante ausente. Sus ojos estrellados, su frente enmarcada y sus piernas enraizadas como troncos de árboles rebeldes en un amasijo de hierro frío.

Dolorido fue el estremecimiento de mi cuerpo cuando tus huesos partiste. Espanto y melancolía giran en mi cabeza durante el recuerdo de tu partida.

Un año más y te fuiste como oasis que desparece en el aire por angustia, por la pérdida como pez sorprendido  que se escapa de las manos de nuestro hijo. Peligro! Peligro de, de sed morir, de la garganta secar la última gota…y el llanto de los ojos agotar…

Basta! Quiero romperme la vestimenta, quiero beber de tu copa hasta la última gota y llorar una tormenta entera de tristezas…

La furia, oh, si la furia por haberte escapado de mi lecho, es la vida que me empuja y me agota en una espiral de lamento: amada, mi amada, hijo, mi hijo de blanca espuma y dolor…!!! Que no te se me escapes en la vida venidera, pues esta tortura de mi alma no cesa ni me calla la boca

Matilde, Matilde, en vano son sus ofrecimientos, tus  veintes pañuelos blancos que agitas a deshoras. Olvida, olvida señora mía, olvida a esta alma que por siempre llorará a otra vida, una flor diurna, una mariposa fecunda que vuela divina con guirnarldas rosas en la cabeza abnegada.

Me arde la vida en una hoguera de humo vano porque te fuiste como cereza estrujada, su dulzor me volvió agrio porque tu padecimiento  me rompió los ojos. Nunca hubiera querido asistir a tus ojos volados, a tu boca serena cuando no distante, como despreciando todo lo que he ofrezco… Tú silencio fue de estrella, tiritante y distante.

Mil pañuelos blancos veo como espejismo en este desierto de mi alma. Agitados como hojas de árboles invernales, mil pañuelos blancos agito en mi alma. Adiós, pequeña, adiós…

Ohhh vida, amarga vida, quien soy yo, quien soy??!!!

Fuerza, Fuerza me das muchacho inocente que vienes ahora a llenarme este nido sin auroras.

Lléname el espacio de mis desdichas con la melodía de tu mirada que todo me significas ahora…


Alma mía

Escrito por tatianabcn 20-08-2016 en Poesía. Comentarios (0)

Me lanzo a tus brazos que son ramas que atrapan mis pensamientos

Para confundir al albor, huir del sol ardiente

Que despunta furioso en el cielo

Para hacer tuya mi anima por un instante

Me lanzo para escalarte como una colina de verdes esquinas, como una cima primaveral que se extiende para beber tu aliento como el mirlo de agua se empapa.

Hoy me lanzo a tus hombros como perchero de un sombrero de copa para estirar mis angustias mientras secan.

Hazte cargo de mí dueño del rastro de mi halo, Señor de mis mareas que arrastran arena como doloridas estrellas tan cercanas y tan lejanas.

Me entrego a ti, entrego todo mi caos, para que  reordenes todas mis lunas, las que te ven con el amor más puro y hondo.

Me lanzo corriendo a tu altura de pino verde como pajarrillo que volando va

Toco la orla de tu vestido, todo caos ya es olvido. Tú eres el mejor de los destinos, cuando todos me ignoran, tú vienes a mi camino y yo te seguiré al infinito.

Oh, amor se posible para mí, grandioso y precioso acude a mi súplica, oye mi clamor que desgarrado llama por tu nombre amado.

Escucho el viento bufando y agitando la embarcación de mi existencia, ah,  estás también aquí, todo lo llenas tú, llévame, llévame al centro de tu querer.

Mientras remamos hacia la orilla de esta playa fresca como el olor a ausencia, me repites, calma alma mía, mi alma, calma.

Hechas ancla y me lanzo al tierra mojada, las ondas son mi cubierta y tus brazos tangibles me cargan, tu mirada es serena, estática, sensible y fuerte. Fortaleza mía, Torre de silencios, sálvame, sálvame de mi angustia que deliberadamente me consume, sálvame de mi tortura que es mi alma. Tráeme paz en esta playa escasa de simientes; aunque pasarán miles de siglos, esta playa es de tu vida, en ella saciarás todas tus sedes, calma, alma mía, mi alma.

Pronto el cielo será un mapa de luciérnagas coronadas con guirnaldas. Haré contigo lo que las estrellas hacen con la luz en el universo. Te daré ojos que aunque parezca distante desde lejos, el en firmamento no estarás escasa.  

Las estrellas nos abrigan en la noche taciturna. Despídete de mí, mi hora es de volver. No fortaleza mía, me incendia todo mi ser cuando te alejas. No has de sentir soledad en ninguna de tus horas. Calma alma mía, mi alma, calma.

Quien eres tú, quien eres…

El que te abraza, el que te vela alto, el que se alegra cuando zarpas, el que te aquí te ama, alma mía…

Y te vas llevándote la devoción de mi ternura. Y la costa se ciñe por las olas  agitadas como este corazón tronchado, nunca abandonado.

Entonces me entrego a mil notas de un piano melancólico, un violín de voz humana, y tu voz en el recuerdo hondo de mi pensamiento.

Dolor infinito es esperarte absorta en la música de mis adentros y de esas olas que me vuelven loca, van y vienen sin desistir hasta callarme la boca.

Calma alma mía, mi alma… Me susurran todas las caracolas repitiendo las olas…

Amanece y silencio… roto por el ruido ensordecedor de mi ansia.

Hoy el viento sopla más fuerte. Hay tempestad en este adiós pasajero. Canto de los enamorados. Estás también en el viento?

Calma alma mía, mi alma…

Pasaronse siglos y no envejezco. Solo mi tristeza se hace vieja. Porque te espero sin esperar. Porque vivo sin vivir. Porque eres mi fuerza. Porque todo lo ocupas como el collar de perlas de las montañas de este horizonte distante, como los trigales sanos del campo y la miel de mi alma que desesperada desborda.